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Published miércoles, agosto 10, 2005 by Caracol Supersónico. 

Si es que quedo solo,
Solo de casa,
Solo de calles,
Solo de cama
Solo de bares,
Yo quiero andar en tren...
Tres meses por los bosques
Y otros tres por el sol.
Quiero una mesa
Junto al cielo.
Quiero que el sonido del metal
Me jure que no nos detendremos,
Por favor...
Quiero ver los dolores
De la gente,
Pero al pasar.
Quiero ver las alegrías,
Pero al pasar...
Que nada se haga mío!
Nada!
Porque ya esta todo lleno,
Por eso quiero el tren,
Porque vives en mi camino,
Por eso quiero el tren...
Los que lloramos somos seres tranquilos, pero eso va a cambiar. Comenzaremos a guardar los pañuelos de papel mojados y haremos una pasta con la que construiremos unos tapones para los oídos y así no escucharemos más lo que nos apena. Pero tampoco escucharemos las bocinas de los autos y protagonizaremos grandes accidentes automovilísticos. Las autoridades nos darán órdenes y no las escucharemos, por lo tanto nos convertiremos también en insurrectos. Entonces las madres prohibirán a sus hijos la práctica del llanto, y habrá sólo un permiso especial otorgado por el juzgado, para los velorios.

Siento que los edificios me están fotografiando con sus lentes brillantes.
Creo que el metro me va a matar si me quedo quieto.

Estoy muy nerviosa, necesito despejarme, por eso que en la tarde voy a ir al mall a vitrinear. Claro, si es que encuentro las monedas para la micro, y si no desaparecen mis llaves para variar, y si no vuelven a cobrar esas personas y no puedo salir, me ponen tan nerviosa esas personas... Y si me quedan bien lavados los dientes, y si se alcanzan a secar los pantalones... Que nerviosa me pone esto! Capaz que llegue Felipe del colegio, me voy a tomar una pastilla, no quiero que me vea así.
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Published domingo, agosto 07, 2005 by Caracol Supersónico. 
- Pizzería Alto vuelo; buenas noches, mi nombre es Sonia, ¿qué pizza desea pedir?
- Hola, que tal. Quiero pedir una pizza con camarones; ajo; aceitunas y champiñones con doble queso y otra de...
- ¿Grande?
- No, mediana, y otra también mediana de chorizo con... ¿Hay alguna española?
- Si, trae...
- No importa, quiero esa.
- ¿Alguna bebida?
- No, sólo las pizzas.
- ¿Cual es su teléfono?
- 2245391.
- Bien... Don... ¿Jaime?
- Si.
- Bien don Jaime, en media hora máximo estaremos allí, sino, la pizza es completamente gratis.
- Las.
- ¿Las qué?
- Las pizzas. Son dos.
- Ah!, si, las pizzas, perdón.
- Esta bien; gracias.
Transcurren cuarenta minutos y las pizzas no llegan, y Jaime se comienza a enojar bastante y a perder notablemente la paciencia. Los dos amigos que están con él lo empiezan a tranquilizar, pero Jaime está cada vez más alterado y de pronto está lanzando papas fritas contra las ventanas. Sus amigos le dicen que ya basta que hay que llamar nuevamente a la pizzería, que le debe haber pasado algo al tipo que las entrega, pero Jaime dice que más le vale que se haya matado en la maldita moto porque sino le va a meter el manubrio y las pizzas por el culo. Sus amigos le exigen que se calme porque la situación ya se está tornando incomoda para ellos. Jaime les contesta que si no les gusta su reacción pueden irse inmediatamente a la misma mierda y que si quieren se la coman y comienza a lanzar las toallas del baño a la piscina y a orinar en cada espejo de la casa. Uno de los amigos lo bota al suelo y lo inmoviliza con la ayuda del otro amigo y le gritan que se calme, ellos también perdiendo la paciencia. Jaime les grita que si no lo sueltan los va a partir en ciento veintiocho pedazos a cada uno y se los va a comer con las malditas pizzas frías por culpa del retraso.
Cállate y llévame a la carretera. Consígueme un auto, rico, no cualquier mierda, aunque igual me adapto. Si es moderno me iré rápido, si es viejo me iré lento, no hay más vuelta. Partiré de tarde, dos horas de luz y el resto de noche. Fumando, por supuesto, y mucho, si es posible todo el tiempo. Cada cigarro será el recuerdo de algún dolor y el beneficio de éste. Cada vuelta de la rueda será una risa. Me detendré en alguna bomba de bencina, creo que como a las diez de la noche, a comer alguna porquería y a tomar una coca-cola. El cigarro será manejando. Sigo y veo que todos creen que van a alguna parte y en realidad no es así, el único en esta carretera que si va a algún lugar soy yo. Pero en realidad nadie tiene la culpa, nunca nadie tiene la culpa, es producto de la estupidez, no es muy complicado. Llegaré aproximadamente a las 12 de la noche. Primero, a lavarme los dientes y luego a limpiar. Que importante es limpiar... Luego cocinaré mucho rato, algo que sea bien minucioso. Prenderé el fuego porque ya estaré quieto entonces me dará frío, fijo. Me bañaré y entonces llegarás tú; con olor a vida, con pelo de viento frío, con risa de totalidad, con ojos de silencio y con dos almohadas.