Ahora ya sé casi todo.
Sé cómo se mueven arriba
las estrellas.
Sé por qué entregué
mi aliento y mis manos.
Ya sé por qué
mi voluntad ahora
se está humedeciendo,
y me quiere volver
a la pasión de ser.
Ahora sé,
en mis labios,
que esta aridez sangrante
es porque esperaré tranquilo,
y volverá la humedad
de los suspiros.
Ahora conozco esta miel,
que no endulza
pero suaviza los gritos.
De lo que no he sabido
es de tu corazón,
quizás luego sabré
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